Una línea de sacrificio de pollos para carne vive o muere por su velocidad y rendimiento, por lo que diseñamos cada estación teniendo en cuenta la fisiología del pollo y el peso objetivo del ave. Modelamos el equilibrio de la línea, el consumo de agua y vapor antes de la fabricación y, posteriormente, realizamos la puesta en marcha con una prueba de aceptación firmada y capacitación para los operadores. Las zonas de contacto en acero inoxidable se pasivan para garantizar la seguridad alimentaria verificada, y los clasificadores automáticos separan las canales según su clase de peso para incrementar su valor comercializable. Un compromiso de repuestos de diez años protege contra la obsolescencia. Los centros regionales mantienen piezas de desgaste a menos de setenta y dos horas de la mayoría de los puertos. Cuando aumenta la capacidad, se pueden incorporar módulos adicionales de despiece o refrigeración ulterior para ampliar la capacidad de procesamiento sin necesidad de reestructurar las fundaciones. Nuestros ingenieros permanecen disponibles para auditorías anuales de higiene que protegen tanto la disponibilidad operativa como su elegibilidad para la exportación, a medida que los estándares se vuelven más exigentes.