El equipo para desplumar aves vive o muere según la duración de los dedos y el equilibrio del tambor, por lo que diseñamos ambos aspectos teniendo en cuenta el tamaño de sus aves y su capacidad de procesamiento antes de la fabricación. Modelamos la dureza de los dedos, la velocidad del tambor y los ciclos de limpieza intensiva, y luego realizamos la puesta en marcha con capacitación para los operadores y una prueba de aceptación firmada. Las carcasas de acero inoxidable se pasivan para garantizar la seguridad alimentaria, y las placas intercambiables de dedos permiten a su personal reemplazar las piezas desgastadas en menos de diez minutos sin necesidad de herramientas especiales. Un compromiso de diez años para la disponibilidad de repuestos protege contra la obsolescencia, y los centros regionales aseguran que los dedos estén disponibles en un plazo de setenta y dos horas desde la mayoría de los puertos. Cuando su capacidad aumente, tambores compatibles se pueden fijar al mismo bastidor para incrementar la producción. Nuestros ingenieros permanecen disponibles para revisiones anuales de higiene que protegen la disponibilidad operativa y su elegibilidad para exportaciones.